En 1882, la Armada Argentina detectó factorías clandestinas en la costa patagónica y exigió su retirada, marcando un avance en el control estatal de la región.
Como parte de este proceso, en 1917 se construyó el Faro Leones en la Isla Leones, a unos 80 metros sobre el nivel del mar. Este faro funcionó hasta 1968, siendo reemplazado posteriormente por el Faro San Gregorio.
La presencia de la Armada en la isla se extendió por aproximadamente 50 años, consolidando la soberanía argentina en la costa atlántica.