Se generó un debate futbolístico sobre el partido entre River y Belgrano, con opiniones divididas sobre el penal cobrado a favor de Belgrano.
Un panelista argumentó que, si bien el penal pudo ser polémico, la repetición mostró que la pelota pegó en el brazo de un jugador de River. Sin embargo, el foco principal del análisis se centró en la actitud y el concepto de juego de River, calificándolo como un equipo "boludo" por su falta de reacción y problemas de actitud.
Se destacó el mérito de Belgrano, que salió a la cancha con una mentalidad ganadora y se posicionó anímicamente a pesar de empezar perdiendo. Se mencionó que el arquero de River parecía desconcertado ante las indicaciones de su defensa, lo que refuerza la idea de un problema de concepto y anímico en el equipo.
A pesar de la derrota, se señaló que el rendimiento de River no debería afectar su grandeza como institución, a diferencia de otros equipos que muestran "complejos de inferioridad". La discusión concluyó con la idea de que River no puede permitirse perder contra Belgrano en una final, resaltando la importancia de la actitud en el campo de juego.