El análisis del Tedeum destaca el mensaje del Arzobispo sobre la necesidad de unidad, diálogo y esperanza, rechazando el "sálvese quien pueda" como símbolo de individualismo. Se menciona la ausencia de Victoria Villarruel, sugiriendo parte de la interna del gobierno.
Se resalta que el discurso evitó señalar culpables directos, a diferencia de años anteriores, enfocándose en la búsqueda de soluciones y en la importancia de los vínculos y acuerdos. La crítica a las redes sociales, tildadas de "terrorismo de redes", fue considerada una parte fuerte del mensaje.