Se advierte sobre la destrucción del tejido social y el agrandamiento de las brechas en una Argentina donde solo unos pocos se benefician. Quienes viven en la comodidad de sus privilegios, alejados de la gente común, pierden sensibilidad ante el sufrimiento ajeno.
Se critica a aquellos que, desde la comodidad de sus escritorios o pantallas, se dedican a criticar y generar "terrorismo en las redes". Se enfatiza la importancia de cada individuo, independientemente de su situación.