El puerto de Rotterdam ha visto un aumento drástico en la incautación de cocaína, pasando de 5 toneladas anuales a 22 en 2017 y 33 al año siguiente. Este incremento motivó una investigación sobre por qué los puertos del norte de Europa se volvieron tan atractivos para los narcotraficantes.
A pesar de las inspecciones, la cantidad de droga incautada sigue aumentando. Se descubrió que el 98% de las drogas llegaban a través de una única terminal y que las brechas de seguridad, como contraseñas compartidas y accesos de larga data, facilitaban la obtención de códigos de liberación de contenedores.
La situación es aún más crítica en Amberes y Brujas, el segundo puerto de contenedores de Europa, que funciona como punto de transbordo para mercancías de Latinoamérica. La facilidad de acceso y las numerosas brechas de seguridad en estos puertos europeos permiten el flujo constante de drogas.