Tras ganar el Martín Fierro, Wanda Nara fue abordada por la prensa al retirarse del hotel, enfrentando críticas sobre su rol como conductora y la realización de "copetes" en lugar de programas en vivo.
Nara expresó sorpresa por el premio y afirmó estar feliz, aunque evitó responder directamente a las críticas sobre su conducción. Se planteó la pregunta de si Wanda Nara aspira a ser la próxima Susana Giménez, sugiriendo que hay una estrategia detrás de su ascenso en la televisión.