Varios fabricantes en Estados Unidos están volviendo a los motores de combustión. Volkswagen, el mayor fabricante de automóviles de Europa, está apostando por esta estrategia a pesar de haber invertido US$800 millones para adaptar su planta en Tennessee a la producción de autos eléctricos, lo que le ha generado pérdidas de US$500 millones.
La mayoría de los 4,7 millones de vehículos que Volkswagen vendió globalmente en 2025 se destinaron a China y la Unión Europea, mientras que Estados Unidos y Canadá representan una porción menor del mercado. Este giro radical podría hacer que Volkswagen pierda terreno en EE.UU.