Fabricantes de autos en EE.UU. adaptaron sus plantas para producir vehículos eléctricos, con apoyo gubernamental como la Ley de Reducción de la Inflación de Joe Biden, que destinó US$12 mil millones e incluyó créditos fiscales de hasta US$7,500.
Sin embargo, el expresidente Donald Trump eliminó subsidios e incentivos, provocando que empresas como Volkswagen, que invirtió US$800 millones en su planta de Tennessee para autos eléctricos, ahora enfrente pérdidas de US$500 millones y considere volver a los motores de combustión.