La crisis social en Bolivia se agrava con bloqueos de caminos y actos de violencia que mantienen al país en vilo.
Manifestantes impidieron el paso de un convoy oficial, atacando al ministro de Obras Públicas y a periodistas que lo acompañaban. El convoy fue apedreado y la camioneta incendiada, obligando a los ocupantes a huir a pie. El ministro estuvo desaparecido hasta que el gobierno confirmó su estado.
El gobierno convocó al diálogo a organizaciones campesinas e indígenas, pero estas no asistieron y anunciaron el corte de todos los caminos a partir del lunes, lo que agravará el aislamiento del país.
La escasez de combustible y alimentos, sumada a las largas filas para obtener provisiones, deteriora el humor social. El gobierno se mantiene a la defensiva, mientras las organizaciones exigen la renuncia de autoridades.
La situación se torna crítica, con el riesgo de incomunicar totalmente el país y un conflicto que parece lejos de solucionarse.