Bolivia atraviesa un convulsionado escenario político y social, con bloqueos y protestas que afectan la economía y la vida cotidiana.
El presidente Rodrigo Paz apunta a Evo Morales como instigador de los conflictos, mientras la población expresa su descontento por el alza de precios y la falta de soluciones.
En el mercado de Villa Fátima, los vendedores reportan una drástica caída en las ventas y un aumento significativo en los productos básicos como huevos y pollo, afectando la economía familiar.
La CGT boliviana no fue recibida por el presidente Paz en abril, generando malestar. La situación se agrava con enfrentamientos y reportes de muertos.
Los transportistas denuncian el aumento del combustible y el impacto en la canasta familiar, mientras el gobierno analiza medidas como el estado de sitio.