La desaparición de Sofía Herrera evidenció la falta de un protocolo de búsqueda en ese momento. Las horas transcurridas antes de que el juzgado tomara intervención y se dispusieran medidas importantes, como el cierre de fronteras (que tardó 11 horas), fueron cruciales.
Se cuestiona si en esas 11 horas se revisó algún auto o se cerraron las fronteras de forma oficial. Si bien se documentó y rastreó a cada persona que salió en esa franja horaria, la tardanza en la implementación de medidas de seguridad y búsqueda es un punto crítico en la investigación.