Se explica por qué los humanos no sienten la rotación de la Tierra, que ocurre a unos 1670 km/h en el Ecuador. Las razones principales son la falta de puntos de referencia externos, la percepción del movimiento solo ante cambios (aceleración o frenado), y la fuerza de la gravedad terrestre que contrarresta la fuerza centrífuga.
Nuestros sentidos no están diseñados para percibir velocidades constantes como la rotación terrestre o su movimiento orbital alrededor del Sol (30 km/s). La uniformidad del movimiento y la ausencia de un punto de referencia fijo impiden que notemos estas velocidades cósmicas.