La Plaza Botero en Medellín alberga la mayor colección de esculturas al aire libre de Fernando Botero, un legado invaluable para la ciudad.
Se destaca que las 23 obras donadas por el artista a la ciudad, valoradas en millones, forman el museo abierto más grande del mundo. Botero, originario de Medellín, expresó su deseo de morir en su ciudad natal, y tras su fallecimiento, sus restos fueron traídos allí.
Se explica que las figuras exageradas de Botero no representan la gordura, sino la "exaltación de la forma humana", un sello distintivo de su obra.