A principios de la década de 2000, existió una ventana de oportunidad para resolver la cuestión de Chipre con la apertura de puestos de control y el Plan Anán de la ONU, propuesto por Kofi Annan. Este plan buscaba reunificar la isla mediante una federación y un nuevo reparto de poder.
El entonces primer ministro de Turquía, Tayyip Erdogan, apoyó el plan con la esperanza de facilitar la adhesión de Turquía a la Unión Europea. Los turcochipriotas aprobaron el plan en referéndum, pero los grecochipriotas lo rechazaron contundentemente, argumentando que hacía demasiadas concesiones, especialmente al permitir la permanencia de tropas turcas.
El rechazo grecochipriota sigue siendo una herida abierta para los turcochipriotas. Fracasados otros intentos, Turquía cambió de estrategia, redoblando su apuesta por la solución de dos estados y aumentando su influencia en el norte de Chipre. Recientemente, la elección de un presidente turcochipriota partidario de la reunificación y la disposición de la ONU a reanudar conversaciones ofrecen un atisbo de esperanza, aunque los expertos no esperan avances a corto plazo.