La crianza de los hijos en hogares monoparentales se ha vuelto más vulnerable debido a la falta de recursos y tiempo para la persona a cargo del hogar.
La intervención judicial para el reclamo de cuotas alimentarias se complica cuando los progenitores son cuentapropistas o monotributistas, incluso si poseen grandes sumas de dinero.
Este cambio de paradigma en la crianza, que antes era colectiva y ahora es solitaria, representa un esfuerzo físico y económico considerable para quien asume la responsabilidad de llevar adelante el hogar.