Se analiza la tensa interna dentro del espacio libertario, con acusaciones cruzadas y un clima de desconfianza hacia el presidente Javier Milei. Diversos actores, como Ramiro Marra y Agustín Laje, sugieren que al presidente se le miente o que se le oculta información, debilitando su figura y gestión.
Se cuestiona la veracidad de las versiones que circulan sobre supuestas operaciones o equivocaciones de personal a cargo de las redes sociales del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. Se plantea la gravedad de que figuras públicas, incluso sin cargos formales, se animen a cuestionar públicamente al presidente, generando incertidumbre en inversores y en el propio oficialismo.
Se critica la actitud de un sector del oficialismo que, según los analistas, trataría al presidente como un "discapacitado intelectual" o un "imbécil", justificando decisiones impopulares o contrarias a la doctrina liberal. Se menciona la posibilidad de que el presidente esté mal rodeado por un "sequito de lamebotas" que no lo asesoran adecuadamente, ejemplificado con tuits erróneos o proyectos fallidos como el caso Libra.
A pesar de la interna, se reconoce que el Congreso ha seguido funcionando y aprobando leyes, aunque se advierte que esta dinámica podría cambiar con el inicio del año electoral. Se plantea la duda sobre si el presidente es consciente de la gravedad de la situación o si se está construyendo un escenario similar al de De La Rúa. La falta de presencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel en eventos oficiales también es señalada como un posible indicio de tensiones internas.