La compleja historia de Chipre, marcada por el dominio otomano y británico, vio el surgimiento de movimientos nacionalistas en los años 50. Las tensiones entre grecochipriotas (buscando la unión con Grecia) y turcochipriotas (opuestos) llevaron a negociaciones que resultaron en la independencia de la isla en 1960, pero bajo condiciones específicas que incluían la división del poder y el derecho de intervención de Grecia, Turquía y el Reino Unido como potencias garantes.
El sistema de reparto de poder demostró ser inestable, deteriorándose las relaciones entre comunidades y extendiéndose la violencia étnica. La intervención de cascos azules de la ONU en 1964 no logró estabilizar la situación. Un golpe de estado respaldado por una junta militar griega en Atenas provocó la invasión turca de la isla en 1974, ocupando el norte y separando permanentemente a las comunidades.
Esta invasión es vista como una liberación por los turcochipriotas y una agresión por los grecochipriotas, resultando en el desplazamiento masivo de cientos de miles de personas. En 1983 se proclamó la República Turca del Norte de Chipre, y colonos turcos llegaron a la isla.