La neuropediatra Karina Castro Fumero alerta sobre los graves impactos de la hipersexualización y la exposición precoz a la pornografía en el neurodesarrollo infantil.
Explica que la exposición a contenido sexual no apto para su edad altera el sistema de recompensa de los niños, llevándolos a perder interés en actividades propias de su edad como el juego o las caricias, y a buscar gratificación inmediata en la vida virtual.
Además, la exposición a material sexual delictivo y agresivo deforma el concepto de vínculo y consentimiento, normalizando conductas perjudiciales y dificultando el establecimiento de relaciones sanas en la adultez, lo que puede derivar en disfunción sexual y problemas de pareja.