El caso de Diego, desaparecido hace 40 años, presenta detalles escalofriantes sobre su muerte. Según el equipo argentino de antropología forense, Diego fue asesinado con un fuerte golpe en la cabeza, apuñalado por la espalda y descuartizado. Se determinó que el ataque ocurrió en la casa de la familia Graff, donde se encontró su cuerpo, sin signos de arrastre, lo que indica que fue asesinado en el mismo lugar donde fue hallado.
Las heridas encontradas en su cuerpo, incluyendo cortes en los brazos, clavícula y fémur, sugieren que Diego intentó defenderse. La investigación apunta a que el crimen no fue obra de una sola persona, dada la brutalidad de las agresiones. La familia Graff y otros allegados son considerados sospechosos, y su silencio es visto como complicidad.
La investigación se ha visto obstaculizada por la lentitud de los procesos judiciales y la presunta reticencia de algunos implicados a colaborar. A pesar de esto, se están explorando nuevas líneas de investigación y se espera que la justicia actúe para esclarecer los hechos y llevar a los responsables ante la ley.