A pesar de que la construcción es un ámbito históricamente dominado por hombres, Gisela no ha experimentado situaciones de machismo significativas en su proceso. Si bien reconoce que levantar objetos pesados puede ser un desafío, ha sabido manejarlo sin darle importancia a prejuicios.
Su padre, maestro mayor de obras, ha sido fundamental en su aprendizaje, transmitiéndole sus conocimientos y habilidades. Aunque él ya no se dedica activamente a la construcción, su asesoramiento es clave para Gisela, quien ahora se siente capaz de "volar sola" en sus proyectos.