Zelda, una ex-asistente de Harvey Weinstein, relata los abusos y el acoso que sufrió durante su tiempo en Miamax. Describe cómo Weinstein exigía disponibilidad total de sus empleadas para reuniones de guion, conversaciones personales y otros favores.
La joven detalla las advertencias que recibía, como vestir abrigada y no sentarse cerca de él, lo que le hizo comprender que no era un caso aislado. Relata que Weinstein recurría a gritos y escupitajos si no se cumplían sus exigencias, sumiéndolas en un ambiente de miedo y abuso emocional.
Tras tres años en la compañía, Zelda renunció, incapaz de soportar más la situación. La entrevista revela la magnitud del abuso y la atmósfera de terror que Weinstein imponía en su entorno laboral.