Se analiza el inicio del imperio de Pablo Escobar, fundamentado en la corrupción y el aprovechamiento de circunstancias sociales en Colombia, como el desempleo y la marginalidad. Se critica la militarización del ataque al narcotráfico y la intromisión estadounidense con el Plan Colombia, que derivó en bases militares sin controlar la situación.
Se compara el accionar de Escobar con el del Cartel de Cali, destacando la violencia más extrema de Escobar y su habilidad para captar apoyo en barrios marginales, configurando un "populismo narco". Se menciona la influencia de la política estadounidense en la región y la estrategia de la DEA de seguir la ruta del dinero.