Se presentó la historia de Amancio dos Santos, quien creció en el espiritismo y a los 30 años era líder de esa religión, pero sentía insatisfacción.
Un compañero de trabajo lo invitó a una iglesia, y aunque inicialmente reacio, Amancio asistió y experimentó una transformación espiritual, dejando el alcohol y sintiendo el deseo de seguir a Jesús.
Se comparó su experiencia con la invitación de Felipe a Natanael, destacando la importancia de la evangelización y de llevar a otros a la presencia de Dios, incluso si es de forma inesperada.