Se debate sobre la conformación del mediocampo de River para la final, criticando la elección de jugadores jóvenes sobre experimentados.
Se cuestiona la titularidad de jugadores como Silva y Mesa, argumentando que no garantizan marca ni solidez, a diferencia de otros como Galopo o Castaño.
Se enfatiza la necesidad de poner "jugadores grandes" en una final, especialmente ante un rival como Belgrano, que se considera un equipo serio y fuerte.