Se compara la estrategia comunicacional de Javier Milei con la de Donald Trump, destacando el uso del espectáculo y la capacidad de manejar la agenda mediática.
Se argumenta que ambos políticos utilizan elementos de sorpresa y controversia para captar la atención y generar debate, a veces rozando lo inapropiado o lo chocante, como en el caso de Trump y su uso de chistes racistas o Milei en sus apariciones públicas.
Sin embargo, se diferencia el "insulto" como estrategia, señalando que mientras Trump utiliza el humor negro de manera efectiva para conectar con un sector del electorado, el simple insulto sin gracia no es necesariamente una táctica ganadora.
Se concluye que la habilidad de manejar la agenda y el espectáculo son claves en la política actual, y que Milei, al igual que Trump, posee estas capacidades, aunque se advierte sobre la delgada línea entre el humor y la ofensa.