El informe de Sofi Terrile expone la difícil situación del comercio en zonas tradicionalmente concurridas como Flores y Avellaneda, marcando una notable baja en las ventas y el cierre de numerosos locales.
La combinación de la crisis económica general y el cambio en los hábitos de consumo, con un auge de las compras online a través de plataformas digitales, ha impactado negativamente en el sector. Los comerciantes señalan que los mayoristas ya no concurren como antes y se ven forzados a mantener precios bajos para poder vender, a pesar de los altos gastos operativos.
Se destaca la competencia con las plataformas chinas, que ingresan al país sin pagar impuestos, generando una desventaja para el comercio local. Además, la disminución del poder adquisitivo de la gente hace que las compras sean menos impulsivas, afectando aún más las ventas.
La merma en el consumo se percibe claramente, con locales que antes estaban repletos de gente y hoy lucen vacíos. Los comerciantes expresan su preocupación por el futuro del sector, señalando que la situación es crítica y que se ven obligados a vender a precios muy bajos para poder subsistir.