Se analiza el rol de China en el conflicto de Irán, sugiriendo que inicialmente se benefició de ver a Estados Unidos empantanado en Medio Oriente, desviando recursos y atención de Asia. China habría disfrutado de ver a EE.UU. desgastarse en guerras consideradas inútiles.
Sin embargo, se plantea que si la crisis afecta la economía mundial, China podría cambiar su postura. La economía china, aunque en desaceleración, depende fuertemente de la estabilidad global para sus exportaciones. La guerra en Medio Oriente, al impactar precios de energía y materias primas, podría perjudicar también a China, llevándola a buscar una resolución del conflicto.