La crisis en Bolivia se agrava con bloqueos generalizados y desabastecimiento en La Paz. El corredor humanitario dispuesto por el gobierno fracasó ante la resistencia de los manifestantes, quienes exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Evo Morales, desde la clandestinidad, exige elecciones anticipadas en 90 días, mientras el gobierno busca el diálogo con organizaciones como la Tupac Katari, que no se presentan. La situación es tensa y se espera una escalada de conflictos.
Los hospitales públicos sufren escasez de oxígeno y medicamentos, y la población enfrenta racionamiento de alimentos básicos. La ayuda internacional, especialmente de Estados Unidos, se enfoca en el respaldo político a Paz y la denuncia de un golpe de Estado.