La escasez de alimentos en Bolivia se agudiza, con largas filas en los pocos supermercados estatales que logran abastecer a la población. En La Paz, el único punto de venta de pollo habilitado para los domingos presenta colas interminables.
El precio del pollo es de 35 bolivianos el kilo, lo que representa un costo elevado para los ciudadanos. La situación genera preocupación y malestar en la población, que lucha por conseguir insumos básicos en medio de la crisis que atraviesa el país.