La contaminación de ríos y lagos por aguas residuales es un problema global que afecta la calidad del agua y la salud pública. Según la OMS, el 44% de las aguas domésticas a nivel mundial no se tratan adecuadamente. En el lago Yantigüe, en el sur de Chile, se investiga la proliferación de microorganismos y microalgas, asociada a la presencia de contaminantes como nitratos y fosfatos.
Esta proliferación puede causar eutrofización, un desequilibrio en el ecosistema acuático y la generación de toxinas que, al ser consumidas por humanos, pueden provocar graves problemas de salud, incluyendo daño hepático y parálisis. La contaminación proviene de diversas fuentes, como centros de cría de salmón, la agricultura intensiva, la expansión urbana y la descarga directa de aguas residuales al lago.