El fenómeno del "binge watching" o maratón de series se ha convertido en una adicción para muchas personas, alterando sus hábitos de sueño y concentración. La psicóloga Anabela Cervente explica que las series están diseñadas para captar la atención de forma continua, lo que puede generar problemas de salud mental si no se gestiona adecuadamente.
La constante oferta de contenido en plataformas digitales y la facilidad para pausar y retomar la visualización contribuyen a esta dependencia. La experta advierte sobre la desorganización que esto provoca en la rutina diaria, similar a la trama de la novela "La broma infinita" de Foster Wallace, donde una película adictiva llevaba a la muerte por abandono personal.
La gestión del tiempo y el establecimiento de límites son cruciales para controlar el consumo de series. Se recomienda evitar pantallas en la habitación y tomar descansos razonables entre capítulos. La baja tolerancia a la frustración y la dificultad para la gratificación demorada son consecuencias del impacto tecnológico en la salud mental, exacerbadas por la "economía de la atención" que busca mantenernos enganchados.