La producción de aceite de oliva en el Mediterráneo enfrenta desafíos debido al cambio climático, con olas de calor y sequías que afectan a los olivos. La demanda mundial ha aumentado, duplicándose desde los años 90, lo que ha llevado a un incremento en los precios, especialmente tras las malas cosechas de 2023 y 2024.
Como respuesta, se exploran nuevas zonas de cultivo, como Austria, donde se experimenta con variedades de olivos adaptadas a climas más fríos y resistentes al calor. Marcus Fink, de AgroRebels, lidera esta iniciativa, buscando soluciones innovadoras ante el cambio climático. Matias Velesitz, un productor austriaco, también cultiva olivos, aunque reconoce el largo camino hacia una producción a gran escala.
Tatiana Clepo investiga el futuro del olivo, estudiando variedades antiguas y genéticamente diversas que puedan adaptarse mejor a las nuevas condiciones. Se destaca la resistencia del olivo y su potencial para adaptarse, sugiriendo que, a pesar de los retos, los olivos continuarán siendo parte de nuestro futuro.