El caso de Sofía Herrera provocó una profunda crisis en la pareja de sus padres, Elena y Fabián, quienes se separaron durante dos o tres años debido al dolor y la culpa que los consumía. Elena relata cómo levantaba la voz y discutía constantemente, sintiéndose mal incluso al regresar al lugar de la desaparición.
La culpa se manifestaba en reproches mutuos: Elena le decía a Fabián que descuidó a Sofía, mientras él le recordaba que ella se quedó en el auto. A pesar de estas discusiones, nunca hubo desconfianza entre ellos, solo la profunda tristeza y el impacto de la pérdida.