La Unión Europea ha endurecido el control de sus fronteras, logrando una disminución sostenida de la inmigración y las solicitudes de asilo en los últimos años. Las cifras de llegadas a Europa han caído constantemente, y los retornos forzosos han aumentado significativamente.
En 2025, se registraron 155.000 retornos, la cifra más alta desde 2020, siendo los turcos, georgianos, sirios y albaneses los grupos más numerosos. Alemania lideró el número de repatriaciones, seguida por Francia y Suecia. Además, se ha incrementado el número de personas rechazadas en frontera, alcanzando 133.000 el año pasado.
Las razones de rechazo incluyen la falta de motivos válidos para la estancia (30%), exceder el límite de tres meses en la UE (17%), no poseer visado válido (15%) o no cumplir con las condiciones de entrada (13%).