Se produjo un tiroteo en las inmediaciones de la Casa Blanca, en Washington, donde se escucharon entre 20 y 30 disparos. El incidente resultó en al menos dos personas heridas y provocó el confinamiento de periodistas presentes en el lugar.
El Servicio Secreto actuó rápidamente, desplegando un amplio operativo policial y asegurando la zona. El director del FBI confirmó la colaboración entre agencias para investigar los hechos. El presidente Donald Trump se encontraba en el interior de la Casa Blanca al momento del suceso.