Se argumenta que la política exterior argentina debe priorizar el beneficio y desarrollo del país, fortaleciendo la inserción en el marco de la democracia, los derechos humanos y el libre comercio.
Se rechaza la asociación con Irán y Rusia debido a su historial de opresión, y se aboga por un diálogo con Estados Unidos, la Unión Europea y China, así como acuerdos regionales.
Se critica el acuerdo bilateral entre Argentina y Estados Unidos, sugiriendo que debió negociarse en conjunto con el Mercosur para fortalecer la posición del bloque.