Marcela es una niña de personalidad llamativa y expresiva, que contrasta con la introversión habitual de su remota comunidad en el monte.
A pesar de su vitalidad y disposición a compartir, se encuentra en una situación de aislamiento, ya que la población se reduce a pocas casas y los demás niños viven lejos.
Su deseo de ser profesora y su esfuerzo por escapar de la rutina evidencian su anhelo de un futuro con más oportunidades y conexión social.