Una joven de 19 años que trabaja en atención al cliente y estudia en la facultad relata las dificultades de combinar ambas actividades.
A pesar de tener un horario flexible gracias a su jefe, trabaja de martes a sábado 10 horas diarias y aún así no llega a fin de mes, teniendo que independizarse de sus padres.
Come principalmente arroz y fideos, y su comida favorita es el pastel de papa. Los viernes y sábados, con suerte, pueden darse un gusto.