Se pone en duda la posibilidad de que alguien pueda acumular 5 millones de dólares en una caja de ahorro durante el ejercicio de la función pública, dado que los sueldos no lo permitirían.
Se plantea que la acumulación de patrimonio en la función pública no es lo más determinante para juzgar un proceso político, y se sostiene que Néstor y Cristina Kirchner son inocentes en ese sentido.
Se argumenta que los proyectos políticos deben ser juzgados por cómo transforman la vida de las personas, y se afirma que la Argentina mejoró entre 2003 y 2015.