Se debate si el insulto a periodistas es una práctica nueva o si ya existía, mencionando programas como 678 y figuras como Navarro o Víctor Hugo.
Se diferencia la responsabilidad de un funcionario público al criticar a periodistas, en comparación con la de un comunicador o la audiencia. Se argumenta que, si bien hubo un "periodismo de guerra" y críticas hacia el kirchnerismo, la magnitud y el tono de las críticas presidenciales actuales marcan una diferencia.