El consumidor actual es más exigente y está más activo en la búsqueda de productos y marcas que conecten con sus valores e identidad.
Ya no se trata solo de adquirir un producto, sino de encontrar aquel que tenga una conciencia en su producción y que permita al consumidor identificarse con él.
Esta tendencia refleja un consumidor más informado y comprometido, que valora la transparencia y la ética en las prácticas empresariales.