La vida de los loberos en los mares del sur era extremadamente dura y peligrosa, buscando recursos en lugares inaccesibles.
Estas personas arriesgaban su vida para ganarse el sustento en una época donde la explotación de recursos naturales era la norma.
La audacia y la determinación eran cualidades necesarias para sobrevivir en estos entornos hostiles, considerados por muchos como el "fin del mundo".