La persistencia del corte de luz genera nerviosismo y tensión entre los vecinos y trabajadores, quienes expresan su malestar ante la prolongada falta de suministro y las dificultades que esto conlleva.
Se reportan mensajes "violentos" de parte de algunos afectados, comprensibles dada la situación de un viernes, día clave para la actividad comercial y el inicio del fin de semana. La falta de energía eléctrica impacta directamente en la posibilidad de trabajar y en la rutina diaria de la ciudad.