Ante los primeros fríos, se enfatiza la importancia del mantenimiento anual de los artefactos a gas para prevenir riesgos de intoxicación por monóxido de carbono. Carlos Pascal, presidente interino de la Asociación Mutual de Gasistas Matriculados, recomienda especial precaución con estufas de cámara abierta, que son las más inseguras.
Es crucial verificar que la llama sea azul, ya que una llama naranja o amarillenta indica una combustión deficiente y posible fuga de monóxido de carbono. La presencia de hollín detrás de los artefactos o en las paredes también es un síntoma de mal funcionamiento y requiere la intervención de un gasista matriculado.
Se recuerda la importancia de las rejillas de ventilación, tanto superior como inferior, para renovar el aire del ambiente y permitir la salida del monóxido de carbono. El uso de cocinas para calefaccionarse sin la debida ventilación es desaconsejado. El mantenimiento preventivo, incluso en artefactos que no han estado en uso, es fundamental para asegurar un funcionamiento seguro y eficiente.