La muerte por monóxido de carbono es un deceso silencioso que se caracteriza por un cambio de color en la piel de las víctimas, tornándola rosada.
Este fenómeno ocurre porque el monóxido de carbono ingresa al organismo y afecta las vías respiratorias, alterando el color de la piel.
Los peritos criminalistas señalan que esta intoxicación suele ocurrir en viviendas precarias donde no se cumplen las normativas de ventilación o instalación de artefactos a gas.
Se recomienda la instalación obligatoria de rejillas de ventilación y detectores de monóxido de carbono para prevenir estas tragedias.