Rusia llevó a cabo uno de sus mayores ejercicios nucleares en años, en conjunto con Bielorrusia, para evaluar la capacidad de respuesta de sus fuerzas nucleares ante un posible ataque. Los presidentes Vladimir Putin y Alexander Lukashenko supervisaron las maniobras por videoconferencia.
Putin subrayó que el uso de armas nucleares es una medida extrema y excepcional para garantizar la seguridad de ambos estados, y que solo recurrirían a ellas ante una grave amenaza. Las maniobras buscan mejorar la coordinación entre los ejércitos ruso y bielorruso.