Los páramos en Colombia, vitales para el suministro de agua potable que consume el 70% del país, están amenazados principalmente por la minería de oro. Estos ecosistemas únicos, que albergan el 50% de los páramos de América Latina, actúan como esponjas naturales, capturando humedad y garantizando el agua para millones de personas, como en el caso de Bogotá.
La deforestación y los cambios en el uso del suelo en los páramos, hogar de los frailejones, alteran el ciclo hidrológico y la evapotranspiración. El calentamiento global representa otra amenaza. Los expertos enfatizan la necesidad de restaurar las zonas degradadas y conservar estos ecosistemas, ya que el agua es insustituible y su conservación es un compromiso ciudadano mundial.