Mauricio Macri analizó el liderazgo de Javier Milei, describiéndolo como profundamente emocional y con poco entusiasmo por la implementación de ideas.
Macri sugirió que Milei se ve a sí mismo como un profeta y que su liderazgo se basa en la emoción, similar a Trump en Estados Unidos, pero con más contenido ideológico y económico.
Se planteó la idea de que el voto a Milei fue un "que se vayan todos" hacia la derecha, un voto emocional que busca un cambio radical.
Hay una discusión sobre la estrategia de Macri y su representación electoral, así como la figura de Patricia Bullrich y su relación con el término "emocionalidad" aplicado a Milei. Se menciona que Macri, a pesar de su menor representación electoral, tiene con qué negociar en el panorama político actual.