La creciente inseguridad obliga a implementar complejas medidas de "logística de seguridad" en la vida cotidiana, desde llegar a casa hasta visitar amigos. La necesidad de estar permanentemente alerta se ha vuelto una norma.
Se discute la dificultad de arbitrar todas las precauciones necesarias para evitar ser víctima de delincuentes, cuya labor es precisamente detectar a las personas. Se reflexiona sobre la paradoja de tener que extremar cuidados incluso en momentos de ocio, como ir a jugar al fútbol, donde la víctima se encontraba en un estado de relajación.