Un kiosquero relata las dificultades para trabajar en medio del corte de luz, operando con la persiana parcialmente levantada y cobrando en efectivo debido a la imposibilidad de utilizar sistemas electrónicos.
La heladera del local, esencial para la conservación de productos como helados, se encuentra desconectada, lo que augura pérdidas significativas. A pesar de la adversidad, el comerciante se mantiene en su puesto esperando el regreso del suministro eléctrico, con la esperanza de poder continuar con su actividad.